Einstein a la izquierda


A Albert Einstein le resultaba un “misterio” como un “hombre inteligente” podía militar en Partido Político alguno. Sin duda, una cuestión que requiere toda una disertación teórica-filosófica que, además, pasa por la revisión psicoanalítica sobre las razones que cada individuo propone para laborar, gozosa o sufridamente, por sistema partidario cualquiera. En México, particularmente, no es fácil salir con dignidad de tal sentencia. Pero una respuesta válida como verdadera se coloca a la izquierda del espectro.

Militar en la izquierda significa abrir participación social y política para la construcción de la vida y nación socialista. Es decir, luchar y triunfar para la aplicación de un programa ideológico que se centra en dos postulados: la socialización de todos los medios de producción económicos, políticos, culturales e ideológicos y la abolición de toda explotación de clase.

Sin embargo, la izquierda se pliega a lo largo de diversas manifestaciones políticas que van desde la socialdemocracia hasta el anarquismo puro. Y en ella viven –aunque no necesariamente conviven-, todos y cada uno de las organizaciones que vemos y leemos en la actualidad del sistema político mexicano, cada cual, con su historia de contradicciones y aciertos.

Hasta ahí, en algo se podría responder a la inquietud de Einstein, quien, no obstante, propugnaba porque cualquier no experto opinara sobre cuestiones económicas y socialistas pues “el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano”. De este punto en adelante, cada cual elegirá su afiliación en su organización o partido con o sin registro predilecto, para vivificar el fin “ético-social” de la militancia en la izquierda.

Quizá Einstein se vio motivado a criticar tal postura ante la vida, en buena medida por la hipocresía en la que transitaba el Partido Socialdemócrata Alemán a principios del siglo XX, del cual  lamentaba las condiciones morales que tenía que soportar durante su estancia en Praga, por considerarlo “esnobista y servil”.

Vale la pena considerar la crítica einsteniana a la sociedad política para transpolarla a lo que en México se padece con la mayoría del sistema partidista, que fallece en medio de su voluntad electorera. Y más aún, por propiciar gobiernos como los que cada vía se sufren, donde se yuxtapone el “ostentoso lujo” a la “miseria de las calles”. Quizá esa sea una razón fundamentalmente lógica y menos disertada, para responder al misterio político de Einstein.

Publicado por

Alberto Rodríguez

Periodista, escritor. En verdad, tengo muchas cosas que decir.

¿Qué opinas? Tu comentario es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s